Historia Finca Torre de la Vall-Llonga

La Finca Torre de la Vall-Llonga se ubica en el extremo sur del  Polígono de las Atalayas, a 5 Km. de Alicante. Es una finca rústica cuyas tierras de labor están dedicadas actualmente al cultivo de cítricos,  y cuenta con un conjunto arquitectónico y un jardín catalogados como Bien de Interés Cultural. Está éste constituido por la primitiva Casa-Torre,  destinada a vivienda de sus propietarios,  los anexos agrícolas (Almazara, Garrofera y Safareig), la capilla y el jardín-palmeral así como la mitad del llamado Poblet de Borgunyó.

La Casa-Torre se dispone en torno a la primitiva torre cuadrangular que formaba  parte del conjunto de torres de vigilancia de la Huerta de Alicante que en el  SXVI alertaban mediante hogueras de los desembarcos y razzias de los piratas.

En el S. XVIII se amplió con lo que hoy es el cuerpo principal de la vivienda y donde se abre la gran puerta que da acceso a la misma y que tiene justo encima el escudo de los Juan, la familia de Jorge Juan, a la que perteneció la finca. En la parte superior de la fachada hay un reloj de sol con la leyenda: "Tu sense sol , yo sense fe, no valem res"

También del  XVIII es la preciosa Capilla adosada a la Torre por el NO, y una nave de dos plantas con tres crujías y pórticos intermedios de medio punto  que en su planta baja conserva aún los molinos de aceite de la Almazara. El piso superior se usaba originariamente como almacén (Garrofera). Hoy día está rehabilitado como salón de  celebraciones.

En la segunda mitad del  S.XIX  compró  la finca Antonia  Navarro,  quien restauró la casa, la amplió por su lado SE, plantó vides  y construyó en 1878 el llamado "Poblet de Borgunyo",  una enorme nave rectangular de tejado a dos aguas  que corre paralela al camino de entrada y que fue concebida como lagar, pero que tras la plaga de la filoxera,  que acabó con las vides, se dedicó a viviendas de los labradores.

Ya en el siglo XX, justo antes de la guerra civil de 1936 heredó la casa Carmen Gómez-Tortosa, nieta de Carmen Navarro y abuela de los actuales propietarios. Se rehabilitó de nuevo pero fué ocupada durante la guerra y quedó muy dañada, con la capilla completamente arrasada.  Volvió a restaurarse de nuevo para poder habitarla.

La última rehabilitación integral se hizo a finales de los 80 del siglo XX por José Antonio Vicens y se comenzó a rediseñar, mejorar y ampliar el jardín sobre la base de un antiguo palmeral que  cuenta con más de trescientos ejemplares de distintas variedades. Más tarde, a partir del 2000 de han ido reconvirtiendo los anexos agrícolas para poder celebrar eventos en ellos y en el magnífico jardín.

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